Pensar, opinar, hacer | Coronavirus, terraplanistas y humildad, todos al conflicto

Por Optisailor

Diferentes conceptos y derechos, todos con impacto real, incluso mortal, pueden en este tiempo entrar rápidamente en conflicto. Es por ello que se propone un análisis, que aunque parcial, permita algún aporte concreto y trascienda la mera actividad de filosofía contemplativa.

En lo que sigue intentaré argumentar en favor de la siguiente conclusión:
No podemos aumentar nuestra inteligencia con solo voluntad y de un día para otro para así evitar algunos problemas complejos que nos afectan como sociedad; pero sí podemos tener una actitud diferente ya, de mayor humildad, con efectos concretos e inmediatos.

Para empezar, supongo que estaremos muy de acuerdo en que está muy bien pensar (mejor si es con ideas propias), y parecería muy bueno también comunicar aquello que pensamos, pero hay un momento en que esa comunicación se puede transformar en intromisión, ocupando tiempo ajeno y es por ello que deberíamos esforzarnos en estar atentos y hacernos más responsables.

Con el respeto de los historiadores y otros especialistas me atreveré hacer una somera comparación, diciendo que en el medioevo presumiblemente había menor conocimiento y menor cantidad y calidad de ideas (terraplanismo por ejemplo). La escritura recién comenzaba y la capacidad de transmisión del pensamiento, que no fuera oral, seguía muy limitada. La vida era más corta, más dura. La palabra era más importante y por tanto la responsabilidad en su uso. Por diferencias de pensamientos, el honor y la vida se jugaban a cualquier momento y en cualquier esquina.

Hoy la vida, en términos generales, afortunadamente es más extensa y cómoda, la cantidad de conocimiento se ha multiplicado increíblemente y la capacidad de transmitir pensamientos por las redes sociales es apabullante. La palabra vale mucho menos y también la responsabilidad por su uso.

Veamos que como antecedente en este último tiempo sucedió algo bizarro con el regreso de los terraplanistas. ¿Querrá decir algo esto? Tal vez que la calidad de las ideas no mejoró totalmente, y eso ¿por qué será? Porque el pensamiento crítico, matemático, de la lógica proposicional y de Boole, etc. que es la que utiliza mayormente la ciencia y permite el funcionamiento de la tecnología a la que estamos casi adictos no la entendemos, y si lo hacemos no la practicamos en la vida diaria.
Con esto no quiero indicar que lo que más importa es el ser “racional” y que debamos evitar las emociones o transformarnos en máquinas autómatas, claro que no.
Digo simplemente que la educación no nos ha garantizado el saber pensar (digamos de paso que tampoco a gestionar las emociones). Por supuesto tenemos posibilidad de pensar, derecho y hasta herramientas para hacerlo cada vez mejor, pero no lo hacemos. Elegimos no hacerlo, porque cuesta tiempo, esfuerzo. Pensar o mejor dicho, saber pensar, es además de los aspectos científicos, la capacidad de extraer conclusiones válidas dentro de la vasta información que nos llega, realizar tesis en base a hipótesis, identificar sofismas y errores lógicos. Muy poco de eso se enseña en la escuela media obligatoria, y luego la “realidad” ya digerida, analizada y comentada por los medios nos impregna, apabulla y supera.

Cuando un periodista además de dar un hecho (supongamos que existe un hecho objetivo), nos relaciona “libremente” el hecho con alguna política particular ¿por qué debemos escuchar su pensamiento u opinión como parte propia del hecho? Considero que muchas veces, sobre todo en medios en vivo, es un atrevimiento, casi una agresión, que nos puede confundir y hasta quitar nuestra alegría. Antes había programas de noticias y otros programas de opinión. Hoy se han mezclado y el resultado salta a la vista. Confusión, manipulación, descrédito general. Claro que puede haber excepciones, como cuando el periodista aporta previamente contextos con el objetivo de enriquecer las miradas del hecho, para luego verter su opinión o posición particular al respecto. Es decir, practica la comunicación de información y opinión, dos en una, pero contextualizada y diferenciada.

Sobre el orden social necesario para este momento ¿Cómo podríamos recuperar algo de lo perdido o conseguir lo que nunca hemos tenido?
Tal vez con la humildad de darle un poco más de crédito a quien más se formó y esforzó por comprender la realidad, no digo tampoco que los endiosemos, porque todos podemos fallar, y de hecho seguro fallaremos, hablo apenas de respetarlo más, así como respetamos la opinión de un médico cirujano, de quien podemos no estar de acuerdo en alguna propuesta de intervención, pero hemos de saber que en una operación de emergencia se va la vida si queremos imponer nuestro pensamiento porque “tenemos derecho de opinar”.

¿Cómo creen acaso que en China pueden hacer un edificio en tan solo 15 días, con opinión o con ingeniería?

Hay momentos donde el tiempo vale demasiado, y hoy con la desinformación sucede algo similar. Tanta mala calidad de ideas volcadas en los medios (por ignorancia o intereses, ese es otro tema) tiene por efecto sacarnos nuestras propias fuerzas y tiempo para generar nuestras propias ideas, tal vez de mayor calidad.

Y sobre la comunicación de las ideas… ¿es necesario compartirlas siempre en las redes? ¿son todas ideas constructivas? Y si se trata de mensajes solo emocionales, hay que saber que ejercer ese derecho de publicar y compartir equivale a demandar o quitarles tiempo a otros muchos que deben leer y hasta responder para aclarar los dichos cuando entran demasiado en conflicto con su verdad. Es por eso que no pocas personas han optado por no usar las redes sociales o limitar su uso notablemente.

Volviendo a lo concreto, a lo cercano y a la pandemia. ¿Es lógico que un manifestante que tiene su derecho a pensar y a publicar su pensamiento, en los actos puede imponerse por la fuerza, sobre otro que piensa distinto? No parece muy moderno eso del uso de la fuerza, pero eso es precisamente lo que sucede cuando muchos negacionistas del coronavirus, que podrían hasta tener razón, se manifiestan sin distanciamiento o barbijo. Por respeto no deberían imponer con sus actos -manifestarse en grupo- consecuencias a terceros, porque si se equivocan, se puede ir en eso la vida de terceras personas.

Creo humildemente y también a riesgo de equivocarme, que quienes salen y descreen de la pandemia, del virus, de los tratamientos, de las medidas, en pro de la libertad personal, están siendo injustos con una sociedad que les brindó servicios e infraestructura para que tengan conquistados esos derechos y se sientan seres civilizados.

“No usar barbijo hoy no es tanto un acto de libertad, sino más bien de egoísmo violento y muy lejano a un acto republicano”

Todos tenemos diferentes cualidades, algunos somos más bajos o más altos, malos o buenos para jugar al básquet, más o menos afinados en el canto, etc. etc. Otros seremos más o menos tontos o inteligentes. La inteligencia es apenas una cualidad más, y no es la que nos hace siquiera más felices (hubo personas muy inteligentes que hicieron bombas atómicas y por tanto inmorales a mi modo de ver, y hay personas con dificultad para razonar que son de una alegría contagiosa). La cualidad para ser feliz y hacer feliz a los demás en armonía no es la inteligencia, es más la sabiduría. Y esta conlleva un poco otra cualidad llamada humildad, porque como he dicho, la inteligencia puede fallar.

Cada uno puede ubicarse a su gusto sobre la línea que va del necio e ignorante hasta el sabio. Lo más probable es que no todo el tiempo seamos una cosa o la otra, porque por suerte podemos aprender y con ello cambiar nuestro comportamiento, posibilidad que hasta compartimos con otras especies (claro que también se puede retroceder).

No depende de nuestra actitud ser más altos o más bajos. Podemos sí intentar ser más inteligentes, aprendiendo a pensar de manera más lógica. ¡Pero tal vez incluso ni podamos!
Lo que sí podemos hacer y en cualquier momento, es intentar aceptar nuestras limitaciones, ser un poco más humildes y aprender a confiar en esa otra persona que realmente por talento o formación ostenta su profesión ligada a cierto conocimiento y práctica de un saber en alguna especialidad, por ejemplo, la epidemiología. Que insisto pueden fallar y tener sus propias lecciones a aprender, como ha sucedido por ejemplo con el uso o no uso del barbijo en un comienzo.

Para recapitular, extrañamente hoy día, esta vez de la mano de la pandemia, parece ocurrir algo parecido al medioevo, cuando pensar diferente al otro y actuar en consecuencia -como lo es participando en una manifestación masiva- podría significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Y no estoy a favor de un hombre o un pueblo callado o de una única voz, y menos de una autoridad sorda o que no se esfuerza en responder cada mensaje bien intencionado que se le envíe (a propósito de eso ya he realizado otra nota). Estoy a favor de comunicar nuestras ideas con responsabilidad y de actuar aún con mayor responsabilidad y prudencia.

Entender nuestras limitaciones ante situaciones complejas como la presente, practicar el respeto, la humildad, pensar individual y colectivamente con lógica y creatividad, son todos ejercicios que como costeros nos deberíamos proponer más que nunca. En ello va la elaboración de protocolos, pero sobre todo la comprensión del otro, de sus diferentes necesidades y derechos, y asumir diferentes riesgos sin involucrar o imponerlos a otros terceros. Esto equivale a pensar en simultaneo en el turista, el personal de salud, los comerciantes, empleados, los vecinos o vecinas mayores de edad, e incluso en los funcionarios y autoridades que les toca atravesar esta tan especial situación.

Ese ejercicio de pensamiento, es mi deseo, pueda ayudarnos a todos a transitar esta pandemia de manera más cuidada y seguir descubriendo valores y oportunidades que antes tal vez no teníamos tan presentes.

Quisiera terminar despidiéndome no sin antes agradecer especialmente a Ud. estimado lector por el respeto y también por su valioso tiempo para llegar hasta aquí. Cuento como siempre con sus comentarios constructivos.

PD: Si la vacuna llegara para todos a fin de enero. ¿Ya pensaron cómo sería este carnaval? 😊

PD 2: Les dejo el link al video de la construcción acelerada de un edificio en China en 15 días y otro sobre cómo se puede extrañamente fallar “razonando”, incluso si se es doctor en física, bastante divertido por cierto.
https://www.youtube.com/watch?v=tEuui7KNLy0
https://www.youtube.com/watch?v=1BpTBzDQuRE

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