Holística | Leves sugerencias para el buen vivir

por José María Caracuel

A lo largo de un día normal interactuamos con otras personas, nos alegramos, entusiasmamos, disgustamos. También interactuamos con la naturaleza en todas sus formas, vemos, percibimos aromas, sentimos frío o calor, asperezas o tersura, somos atravesados por campos eléctricos o magnéticos.

Nos movemos. Tenemos sensaciones, emociones. Pensamos, recordamos.

Todas estas experiencias dejan su huella en cada uno, a veces tenemos conciencia de esto y otras no.

Podemos usar esas vivencias para beneficio o bien pueden causarnos desarmonía, debilidades.
Cuanto mayor es la intensidad de esas vivencias mayor es su efecto en cualquiera de ambos sentidos, para el bienestar o para disfunciones, ya sean físicas, psíquicas y espirituales.

Estando conscientes de esto el mayor tiempo posible, podremos capitalizar las experiencias en beneficio propio y de lo que nos rodea, visible o invisible.

La debilidad, la falta de energía, nos hace más susceptibles a las influencias externas; después de un día extenuante, estamos cansados, irritables, nos molestan cosas que normalmente pasarían desapercibidas.

La propuesta de estas líneas es ordenarnos con el Plan del Universo mediante un trabajo metódico; en beneficio propio, de los demás, de los que no están en este plano y de todo lo que nos rodea.

Esta alineación irá produciendo cambios que se reflejarán en lo cotidiano, en las relaciones con los demás (pareja, hijos, padres, laborales, etc.) y también en la relación con las dificultades, el dinero, etc.
No se trata de un trabajo de autoayuda para mejorar las relaciones, la posición económica, etc. El objetivo de este trabajo interior, es el crecimiento espiritual, lo demás serán sus consecuencias naturales.

Para facilitar este trabajo es beneficioso fomentar hábitos saludables como caminatas, dieta sana, descanso, ejercicios físicos y respiratorios, espacios para meditación, concentración.

Ambientarse con música, aromas, imágenes, colores agradables.

Tratar de evitar stress, alcohol, cansancio excesivo, tabaco, drogas, compañías negativas.

Para lograr esta armonía es fundamental que todos y todo lo que se involucren en nuestros planes sean beneficiados. Una antigua escritura dice que debemos ”ver a Dios en todo y a todo en Él, cualquier pensamiento, palabra o acto, debe realizarse como un homenaje a Él”.

También es importante no producir actos, palabras y pensamientos innecesarios, por ejemplo, movimientos prescindibles, participar de habladurías o hacer suposiciones.

Mantener una limpieza escrupulosa.

El pensamiento y la acción deben estar unidos, no hacer una cosa pensando en otra. Cualquier acto, palabra o pensamiento realizado dejará su impresión en el Universo, debe hacerse como un homenaje y realizarse con toda la atención, la intención y el amor que ello demanda.

Es necesario desarrollar una manera de escuchar desprejuiciada, libre de simpatía o antipatía, de cuán cerca o lejos de nuestra forma de pensar se encuentre. Escuchar atentamente a quien habla, pensar en lo que estamos escuchando en lugar de pensar en qué responderemos.
Darle cabida a ideas diferentes a la propia y no descartarlas, ya que es posible que en ellas se hallen contenidas verdades desconocidas por nosotros.

Un obstáculo que se presenta frecuentemente es percibir como una agresión cualquier intromisión dentro de los límites de nuestro “Yo”, provocando ira, celos, envidia, orgullo herido y otras emociones negativas.
Resulta conveniente analizar estas situaciones con objetividad, como si en lugar de ser propias le estuvieran ocurriendo a otra persona. Ayudará a separar lo verdaderamente importante de lo que no lo es.

Hace unos 2500 años, en sus “Versos Áuricos” , Pitágoras de Samos escribía “…lo posible es compañero de lo necesario…”, de tal forma que no pensemos en hacer un gran esfuerzo o esperar resultados inmediatos, sino prestar atención y desarrollar un trabajo que puede ser pequeño, pero metódico, constante, repetitivo y paciente. Poco y frecuente resulta mejor que mucho a largos intervalos.

No es necesario un gurú que nos guíe ni ser un sabio, sólo algunas pequeñas acciones realizadas en forma cotidiana y con perseverancia, los resultados bien lo valen…Y hablaran por sí mismos.

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Sobre el autor:

  • José María Caracuel
    Lic. En Ciencia Químicas (UBA)
    Fitoterapeuta
    Terapeuta Floral
    Psicòlogo Holìstica

José María Caracuel reside actualmente en el Partido de La Costa y está dispuesto a aportar sus conocimientos en la materia, no sólo a través de nuestras páginas. Cualquier inquietud sobre estos temas, no dude en consultar a través del formulario de contacto (En la cabecera botón derecho).

A lo largo de casi 50 años de actuación profesional se desempeñó en la actividad privada, la docencia y el desarrollo de normas de los ámbitos nacional, Mercosur y Panamericano.

Colaboró en distintas publicaciones por ejemplo en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) y la Unión Industrial.

Publicó en total 10 libros tanto en el ámbito de ciencia y tecnología, como en el de la divulgación científica, entre los que se encuentran:

-Recopilación trilingüe de términos metalúrgicos y definiciones. Instituto Nacional de Tecnología Industrial. 1993
-Sistemas de Calidad. Su implementación. Cámara de Industria y Comercio de la Pcia. De Buenos Aires. 1998
-Diccionario trilingüe del Cobre. Instituto Nacional de Tecnología Industrial. 1999
-Pensamiento y Espiritualidad. Studio Gráfico. 2012
-Ciencia Espiritual y Ciencias Fácticas. Studio Gráfico. 2013
-Ciencia, Filosofía y Misticismo. Editorial Dunken. 2014

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