Estamos en peligro: la mezquindad y el Coronavirus no van de la mano

La brutal crisis que produce esta pandemia que azota al país y el mundo nos muestra que hay un peligro mayor que el virus, la mezquindad. Algunos de los rasgos más salientes de ella son el egoísmo, el individualismo, la falta de solidaridad, la necesidad de protagonismo y un ego muy grande que habita en nosotros.

Ver al ministro de seguridad bonaerense convertido en “Mister Moto”, recorriendo los canales de televisión con una excesiva necesidad de protagonismo, no ayuda, es un acto de mezquindad. Atenta contra el espíritu de cuerpo y unidad que necesita el gobierno en momentos tan trascendentales.

Ver a la ex ministra de seguridad de la Nación Patricia Bulrich decir que van a salir a la calle con cacerolas a impedir que vuelva el comunismo, tampoco ayuda, es un enorme acto de egoísmo en función de sus propios intereses políticos, porque ella sabe mejor que nadie que esto no es cierto, nada más alejado del comunismo que el peronismo.

Ver políticos y gente agitando el fantasma que van a trasladar enfermos de CABA a otros distritos, y con ello van a contagiar a todo el país, es un enorme acto de egoísmo, cuando por ejemplo, Francia internó pacientes con Covid-19 en Alemania. Y esto no ayuda, es un acto de mezquindad muy grande permitir que enfermos se mueran por falta de camas, cuando en otros lugares sobran en abundancia.

Ver a comunicadores preocupados por la situación económica de los argentinos, todo el día entrevistando a gente que debe cerrar sus negocios, y con ello incitar a que se rompa la cuarentena, es un acto criminal que pone en riesgo la vida de todos. Siempre han escondido los problemas de la gente y jamás se han preocupado por la situación económica de los argentinos, si hoy lo hacen, es porque son empujados por sectores económicos y políticos que quieren que al gobierno le vaya mal, para que a ellos le vaya bien. Esto es mezquindad en estado puro.

En los últimos días ha salido a la luz un grave caso de espionaje que compromete a funcionarios del gobierno anterior, entre los denunciados figura un periodista. Ver a todo el periodismo mediático en una actitud corporativa defendiendo a este personaje siniestro diciendo que esto es un ataque a la libertad de prensa, no ayuda, divide a los argentinos una vez más, en momentos que deberíamos estar más unidos que nunca. Ver a Diego Leuco cerrar su programa de TV parafraceando a San Martín, “seamos libres, lo demás no importa”, cuando siempre ha menospreciado y puesto en duda la figura de nuestros héroes, si las circunstancias no fueran tan dolorosas, causaría risa. Esto demuestra otro rasgo de mezquindad que olvidé nombrar, la hipocresía.

He citado algunos contenidos vistos ayer haciendo zapping por los canales de televisión y que se repiten masivamente en redes sociales, podría nombrar muchos hechos más que se suceden a diario, graves, muy graves, que atentan contra la unidad necesaria para enfrentar esta crisis. La pandemia ha sacado a la luz rasgos de mezquindad que potencian el peligro tanto o más que el propio virus: que peligra la democracia, que vamos a ser Venezuela, que liberaron masivamente los presos, que existe un ministerio de la venganza, que Mendoza se va a independizar, etc., etc. Pero estos hechos, a los que estamos acostumbrados en las distintas coyunturas políticas por las que ha atravesado el país, no son el peligro mayor.

El peligro mayor está en nosotros, en la imposibilidad de construir comunidad y lazos solidarios, en el individualismo, en los enormes egos, en los excesos de protagonismos que atentan contra la construcción colectiva. Si salimos de esta pandemia, vamos a enfrentar un desafío mayor: la reconstrucción del país devastado por la situación económica y las secuelas de todo tipo que arroje la pandemia.

Y esa nueva realidad la tendremos que forjar entre todos, en unidad y solidaridad, situación que estamos a años luz de poder concretar. Tenemos la oportunidad en este tiempo de encierro que queda, de mirar hacia adentro, de hacer un mea culpa y entender cuan distanciados estamos unos de otros, cuan hondo ha tallado la sociedad de consumo y el materialismo para habermos convertido en lo que somos. Seres inmersos en un individualismo destructor que si no cambiamos no va a quedar nada de nosotros, ni como comunidad, ni como individuos.

Coronavirus y mezquindad no van de la mano, son un coctel explosivo que pone en riezgo la vida de todos nosotros, probemos con la generosidad, esa que es capaz de devolver actos altruistas en felicidad interior. Que la patria es el otro, no hay duda, pero pongámoslo en práctica.

Que para un argentino, no haya nada mejor que otro argentino.

Alejandro Lopez – Faro Noticias

One Comment

  1. Pedro Giugovaz

    Si. la mezquindad y la falta de unión y solidaridad solo llevan a la destrucción a cualquier comunidad, y la nuestra no tiene coronita. Muy bien lo sabia José Hernandez: “Los hermanos sean unidos porque esta es la ley primera, si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”. Por este motivo, tan básico, ¿no será hora de preguntarnos, por qué un sector de la clase política, en lugar de hacer política hace guerra de desinformación , basura periodística y siembra odio de clase? ¿Para quien juegan; además de hacerlo para sus mezquinos intereses? Porque tan ingenuos no pueden ser, al punto de no percibir que están provocando la desunión que nos debilita y pone a merced de poderosos intereses extranjeros.
    La Patria no es un país, es mucho más que esto, es la idea que nace de un sueño. Es la capacidad de subjetivizar la realidad. Es por este motivo que construir una Patria demanda sangre sudor y lágrimas. Pero, como subjetivar es el ejercicio que conduce a la sabiduría, y la construcción de una Patria requiere mucha de esta para poder tener la fortaleza que permite defenderse de los países ricos que se enriquecieron robando a los pueblos que fueron “devorados por los de afuera” por no conseguir dejar de ser un simple país -que no es más que un territorio con fronteras físicas y dentro de este un pueblo que habla una misma lengua- para pasar a ser una Nación – que es una identidad cultural aglutinante-, obligación es preguntarnos: Bien, ¿y como se subjetiva?
    Uno de los mayores filósofos y hombre de estado de la historia, el chino Confucio (552-479 adC) -el otro gran filosofo y estadista fue su contemporáneo griego Sófocles, autor de Edipo y de Electra, y descubridor de estos complejos 2400 años antes que Freud- explicaba que hay tres modos de subjetivar (adquirir sabiduría): “El primero es por reflexión, que es el más noble. El segundo por imitación (que es el que da menos garantías, ndr). Y el tercero por la experiencia, que es el más doloroso”.
    Bueno, de dolor los argentinos sabemos bastante, entonces sería hora de comenzar a avanzar hacia la construcción de la Patria (Nación), por la reflexión. Caso contrario continuaremos sufriendo todavía por largo tiempo.
    Y unos de los frutos de la reflexión, es tener la capacidad de no dejarnos engañar por quienes quieren hacerlo para beneficio de sus propios intereses sirviendo a intereses extranjeros.
    ¿Hay, todavía, alguien que puede creer que endeudar el país al punto de que no podamos pagar, y por este motivo ponernos de rodillas frente a intereses de capitales extranjeros, puede ser el camino para construir la Patria? Entonces, quien no lo crea, no puede creerle a aquellos que hicieron tamaña monstruosa deuda.
    Hacerse esta pregunta es un ejercicio de reflexión. Uno al que se llega por la regla de tres simple: Endeudarse es —————————————-vender la Patria
    Quien hace la deuda——————————– no es patriota
    A quien no es patriota——————————-no le puedo creer.
    Este ejercicio de reflexión, es lo que recomendaba Confucio a sus compatriotas para que aprendieran sin tener que pasar por el sufrimiento.

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