Muy triste en Santa Teresita: un intento de robo termina con los ladrones cortados a machetazos

imágenes de los jóvenes
Una de las imágenes censurada en redes sociales, muestra profundos cortes en los cuerpos de los jóvenes que ingresaron a robar, la otra foto es más que elocuente. Lamentablemente el morbo y los comentarios visibles en redes sociales, nos hablan de lo mal que estamos como comunidad.

Dos jóvenes ingresaron a robar en un domicilio de Calle 45 y 12 de Santa Teresita y en el interior de la vivienda, fueron sorprendidos por su dueño.

El propietario del inmueble, machete en mano, echó a los ladrones de la morada, provocándoles profundos cortes en las cabezas, las caras, cuerpos, y a uno de ellos le partió la nariz en dos mitades, como se puede apreciar en la foto.

Los ladrones, jóvenes conocidos de la localidad por su accionar marginal, fueron puestos en libertad a las pocas horas, por decisión del Juzgado de Garantías de Dolores.

La triste imagen de los jóvenes, con sus cabezas y caras cortadas, se viralizó en redes sociales, provocando en algunos casos comentarios de contenido morboso pidiendo la muerte de los malhechores.

Los casos de jóvenes muertos en suicidios por decisión propia -en la mayoría de las veces a través del ahorcamiento-, ajustes de cuentas, y circunstancias dudosas, se han multiplicado en el transcursos de la cuarentena, visibilizando un drama social que urge a tomar el toro por las astas y estudiar las raíces de esta problemática que afecta a jóvenes costeros.

Es sabido el mal que muchas veces estos jóvenes producen con su accionar, pero ver sus cuerpos lacerados sin atención médica que dejarán profundas cicatrices en un futuro, no es alentador para una sociedad que debiera reclamar por el fin de la delincuencia como un fenómeno social, donde muchas veces estos “chicos” también son víctimas.

La solución debiera ser la privación de la libertad tendiente a su recuperación e inclusión en el aparato productivo, no el castigo físico, que muchas veces deja profundas huellas no sólo en quien lo padece, estas se trasladan al conjunto de la sociedad, muchas veces en crueles revanchas que no benefician a nadie.

Muchas veces estos jóvenes piden a gritos silenciosos alguien que los saque del mal vivir, y una gran mayoría son pasibles de rectificar su conducta, habría que apuntar a eso.

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