Holística | La pandemia vista como un evento probable y superable, de crecimiento individual y colectivo

 

Las sensaciones de confusión, dolor y desazón, actúan como factores de sensibilización y evolución, de acuerdo a la Ley de la Evolución. Aplicando esta ley podemos suponer con alta probabilidad que superada esta crisis ocurrirán cambios positivos.

José María *Caracuel nos acerca respuestas para distintos interrogantes que nos hacemos en relación a esta pandemia del Coronavirus. ¿Porqué pasa esto? ¿Que designios que no alcanzamos a comprender vienen a modificar nuestras vidas? ¿Cómo no entrar en crisis y sacar provecho -de alguna manera- de nuestros días en cuarentena? ¿Es una oportunidad de cambio en lo personal y colectivo?

Me gustaría comenzar por poner esta situación de pandemia en el marco del proceso de desarrollo universal, más allá de los análisis del momento que podamos hacer. Creo que esta mirada puede ayudar a comprender el fondo de la situación y así bajar el grado de incertidumbre.

Los procesos de la naturaleza se desarrollan de acuerdo a leyes universales. El médico español Eduardo Alonso organizó estas leyes en 15 categorías que cubren prácticamente todos los fenómenos.

La novena ley es la llamada Ley de Selección y explica que inclemencias, catástrofes y epidemias, azotan el planeta sin reparar en las ideas, emociones o sentimientos de las personas; causando confusión, dolor y desazón. Es el caso que estamos padeciendo en este momento.

Estas sensaciones de confusión, dolor y desazón, sin embargo actúan como factores de sensibilización y evolución, de acuerdo a la Ley de la Evolución. Aplicando esta ley podemos suponer con alta probabilidad de ocurrencia que superada esta crisis se sucederán cambios positivos.

Ejemplos de estos adelantos a nivel colectivo son avances en los conocimientos científicos y cambios en estructuras políticas y sociales hacia formas más justas, equitativas y solidarias. En el nivel personal esta evolución podrá manifestarse en el desarrollo de virtudes como la paciencia, la creatividad, la solidaridad, etc.

Estos cambios ocurrirían en correspondencia con la Ley de Adaptación según la cual los individuos se acomodan a las nuevas situaciones. La adaptación es un proceso mediante el cual se desarrollan capacidades, tanto físicas como de conducta, para la estabilidad bajo determinadas condiciones ambientales nuevas. Los seres vivos se adaptan al medio para asegurarse la supervivencia, pero también el medio, a su vez, se adapta a los cambios que son consecuencia de sus acciones.

Siguiendo el modelo del Dr. Alonso podemos encajar esta situación dentro de los fenómenos esperados en la evolución del planeta, resumiendo que esta pandemia ocurre de acuerdo a hechos previstos en la Ley de Selección que nos llevará a una superación segura y satisfactoria en cumplimiento de la Ley de Evolución, en la que desembocamos de acuerdo a la Ley de Adaptación.

2- La “opción” del aislamiento

Epícteto fue un filósofo griego nacido en los primeros años de Nuestra Era, en uno de los ejes principales de su pensamiento separa aquellos acontecimientos que podemos controlar de los que no podemos, y propone que no tiene sentido centrarse en una situación que no se puede controlar, y es mucho más lógico accionar sobre aquello que podemos gobernar.

También propone que hay que aprender a distinguir entre los bienes verdaderos (solidaridad, reflexión, compromiso, tenacidad) y los bienes aparentes (riqueza material, posición social, prestigio, etc.). La elección del camino de las riquezas lleva asociados fatalmente frustración, humillación y caos. La elección del camino de los bienes verdaderos como el servicio, el altruismo y la voluntad, lleva consigo la libertad.

En las circunstancias difíciles de la vida es interesante observar cómo reaccionan las personas. Ante la misma situación, habrá personas que caen directamente en el desaliento o el miedo porque se centran en los aspectos de la situación que no pueden controlar. Otras personas se mantendrán en calma y se centrarán instantáneamente en lo que pueden hacer para mejorar la situación, en aquello que está a su alcance.

Volviendo a la Argentina de hoy, la pandemia mundial entró en nuestro país, junto con ella hizo explosión una cantidad de opinólogos, y charlatanes por el estilo que nos saturan y sobresaturan por todos los medios con informaciones falsas, a veces de manera muy burda pero otras veces muy bien pensadas y planificadas. Pienso que una buena práctica es desoírlas directamente, pero a veces están tan bien pergeñadas que parecen creíbles y penetran en nuestra conciencia. En este caso siguiendo a Epícteto diríamos que pertenecen al universo que no podemos controlar y por lo tanto, no pondremos ninguna energía en ellas y sí, nos enfocaremos en lo que podemos gobernar nosotros mismos.

Miramos la realidad mundial y coincidimos que la primer medida a tomar y que sí podemos controlar es el aislamiento. Por supuesto que podemos elegir no hacerlo, pero ocurre que estaríamos violando la Ley de la Armonía (una de las leyes universales de las que hablamos recientemente), y los resultados nefastos del incumplimiento de estas leyes es que fatalmente las consecuencias recaen sobre el infractor, sus allegados o su descendencia, de acuerdo a la Ley del Karma.

3- El aislamiento
Desafortunadamente, el aislamiento trastorna la rutina: trabajar, visitar los seres queridos, deportes, entretenimientos. A esta alteración se suman factores negativos como la incertidumbre, el miedo y el estrés, todos perfectamente lógicos para la situación, emociones propias del ser humano.

¿Qué hacer?
Siguiendo a Epícteto podemos separar las situaciones que podemos controlar de las que no podemos.

No podemos controlar el virus, la enfermedad y sus consecuencias, por lo tanto corremos estas cuestiones de nuestras prioridades. ¿Cómo lo hacemos? Algunas ideas:

Vigilamos para no contagiar emociones negativas como ansiedad o miedo
Evitamos quejarnos
Nos informamos sólo dos o tres veces por día y por medios serios
No reenviamos mensajes compulsivamente
No acaparamos alimentos, remedios o cualquier cosa innecesaria
Nos concientizamos de la situación y pensamos cómo actuar
Vivimos el presente y nos concentrarnos en el futuro
Nos mantenemos optimistas

Dentro de las situaciones que podríamos controlar podemos señalar:

Dejar de consumir compulsivamente: alimentos, internet, whattsapp y noticias.
Identificar las emociones propias
Analizar la información antes de divulgar
Buscar la forma de colaborar de acuerdo a los conocimientos y habilidades propias
Comprender que todos estamos transitando la misma situación y desarrollar la empatía con los demás, evitar confrontaciones
Hacer respetar el aislamiento
Contagiar esperanza
Desarrollar actividades gratificantes: gimnasia, lectura, cocinar, reparaciones hogareñas, dibujar, decoración, desplegar la creatividad en todos los campos de interés propio o colectivo.

En fin, buscar la forma de adecuarse (Ley de la Adaptación) a la situación sabiendo que es pasajera y que terminará bien (Ley de la Evolución). Siempre y cuando no nos contagiemos, de lo contrario volveremos al principio de la nota (Ley de los Ciclos): Aislamiento sí o sí.

4- Bienvenido futuro
Sabemos que la pandemia pasará, también sabemos que cuando termine empezaremos el camino hacia una sociedad mejor que la actual, también sabemos que personalmente saldremos fortalecidos por la práctica de la solidaridad, la paciencia, la comprensión, la voluntad y el pensamiento realista.

Cuando comience la nueva etapa tendremos la bendición y la obligación de ser protagonistas del cambio, modestamente, sin estridencia pero sin descanso ayudaremos en la construcción de un sistema más justo y solidario. Lo disfrutarán las generaciones futuras y saber esto ya es la recompensa que nos devuelve la vida, nada más que saberlo íntimamente y agradecer al destino la posibilidad que se nos presenta.

Pero…
Para llegar a este punto está la condición de fondo, la única: Llegar vivos, no morir, no contagiarnos.  Y la forma más segura de lograrlo es el aislamiento social, el fin bien lo vale.

Aislarnos significa permanecer en nuestras casas, salir sólo para comprar lo esencial, por temas médicos o por una emergencia, y seguir las instrucciones del gobierno.

Como hemos mencionado es natural que en estas circunstancias emerjan emociones como la incertidumbre, el miedo y el estrés, todos perfectamente lógicos para la situación, emociones propias del ser humano. Veamos algunas preocupaciones que pueden aparecernos a todos, no son particulares de usted, somos muchos miles de personas a las que pueden asaltarnos sensaciones tales como:

Miedo de quedarse sin suministros como alimentos, remedios, elementos para higiene.
Angustia por estar separado de sus seres queridos.
Incertidumbre acerca de cuánto tiempo durará el aislamiento.
Miedo de enfermarse o a la enfermedad de familiares.
Inquietud por no poder cumplir con las responsabilidades, como trabajar.
Aburrimiento.
Miedo por la pérdida de ingresos.

Ya hemos hablado de algunas acciones para sobrellevar estas perturbaciones, sólo agregamos algunas más que nos parecen importantes:

Mantenerse conectado con los seres queridos.
Ver sólo información precisa y confiable. Evitar las redes sociales y noticias de los canales que promueven el miedo o los rumores.
Estar atento a su salud.
Repasar las fortalezas personales y usarlas en ayuda propia y a los demás.
Si es religioso o espiritual, desarrolle las prácticas recomendadas como oración, meditación y lectura de las escrituras.

Concéntrese en cómo vivir el presente, pero tenga en cuenta cuáles son sus fortalezas y habilidades, no sólo para superar la situación sino para planificar la acción cuando se supere esta emergencia.
Aceptar el desafío de integrarnos a las fuerzas que construirán un mundo mejor, con respeto a la ecología, con más solidaridad y justicia social; para ser otro “soldado desconocido” en la lucha contra el hambre mundial, la explotación, la ambición desmedida y el egoísmo. Nuestra descendencia lo merece… Y nosotros también. Adiós pandemia… bienvenido futuro.

* José María Caracuel
Lic. En Ciencia Químicas (UBA)
Fitoterapeuta
Terapeuta Floral
Psicòlogo Holìstica

José María Caracuel reside actualmente en el Partido de La Costa y está dispuesto a aportar sus conocimientos en la materia, no sólo a través de nuestras páginas. Cualquier inquietud sobre estos temas, no dude en consultar a través del formulario de contacto (En la cabecera botón derecho).

A lo largo de casi 50 años de actuación profesional se desempeñó en la actividad privada, la docencia y el desarrollo de normas de los ámbitos nacional, Mercosur y Panamericano.

Colaboró en distintas publicaciones por ejemplo en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) y la Unión Industrial.

Publicó en total 10 libros tanto en el ámbito de ciencia y tecnología, como en el de la divulgación científica, entre los que se encuentran:

-Recopilación trilingüe de términos metalúrgicos y definiciones. Instituto Nacional de Tecnología Industrial. 1993
-Sistemas de Calidad. Su implementación. Cámara de Industria y Comercio de la Pcia. De Buenos Aires. 1998
-Diccionario trilingüe del Cobre. Instituto Nacional de Tecnología Industrial. 1999
-Pensamiento y Espiritualidad. Studio Gráfico. 2012
-Ciencia Espiritual y Ciencias Fácticas. Studio Gráfico. 2013
-Ciencia, Filosofía y Misticismo. Editorial Dunken. 2014

Visitar la sección Holística >>>>

Faro Noticias | Holística

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*