Coronavirus y cuarentena: Alberto el Titiritero, bajo presión

Lejos ha quedado la idea de “Albertítere” Alberto Fernandez que quisieron imponer, el presidente argentino se ha convertido en el “Titiritero”. No sólo maneja los hilos en su país, se ha ido convirtiendo de a poco, en un modelo en el manejo de la pandemia a nivel global. Sin embargo, hay un sector minoritario de especuladores que va en contra de los intereses de todos los argentinos, y amenaza con complicar las cosas en medio de la situación excepcional que vivimos donde está en juego la vida de la población.

Los ojos de los sectores más sensibles y la pluma de quienes ponen por delante la salud frente a la economía, recorren el mundo y muestran el ejemplo argentino, lejos va quedando la acusación de sus detractores internos sobre el rol de títere de Cristina Kirchner que le atribuían a Alberto Fernandez.

El presidente va dejando su impronta, conduce en medio de la crisis y transmite confianza a sus ministros y a la población. El espíritu de cuerpo que se va formando en torno a las autoridades y su pueblo -con el aislamiento como eje y la salud como norte que propone prolongar la cuarentena- encuentra un obstáculo en especuladores y empresarios.

Y la semana pasada comenzaron las presiones sobre esa estrategia en común acordada por la enorme mayoría, por parte de un sector minúsculo que no entiende que “ha llegado el momento de ganar menos, no de perder”, como lo manifestó “el titiritero”.

La estrategia de este sector minoritario empezó instalando en los medios que si se extiende la cuarentena puede ser peor el remedio que la enfermedad, en alusión a que el costo del aislamiento puede derivar en una catástrofe económica a futuro. Y culminando la semana el grupo Techint despidió un millar y medio de trabajadores, convirtiendo la presión en acción concreta con una medida miserable en medio de la crisis.

La respuesta de Alberto Fernandez no se hizo esperar, prometió ser muy duro con especuladores y empresarios, que remarcan precios y despiden gente.

Hasta aquí, quien maneja los hilos bajo presión de un grupo de indisciplinados que no acatan la decisión de la mayoría, pero esto recién empieza.

Está visto que no será un juego limpio, de debate de ideas y consensos como propone el presidente y quieren los argentinos. Desde que comenzó la pandemia quienes se opusieron en forma egoísta a las necesidades del conjunto, lo hicieron a través de noticias falsas, audios y videos mentirosos que transmitían miedo y pánico a través de las redes sociales.

La misma estrategia que utilizaron cuando trataron de imponer la idea que Alberto Fernandez sería un títere de Cristina Kirchner, y fracasaron. Son el mismo sector social, son los mismos intereses económicos, y es y será, el mismo escenario de guera sucia que proponen: Transmitir miedo y generar caos en la población.

Frente a estos parásitos, aliados del Coronavirus, se erige un pueblo con la moral alta y la confianza absoluta en quien mueve los hilos, dispuestos a utilizar creatividad y solidaridad para buscar formas paleativas y aliviar la situación.

El gobierno y los ciudadanos ya eligieron, se prolonga la cuarentena, quien saque los pies del plato, que se atenga a las consecuencias y que caiga sobre ellos todo el peso de la ley.

Alejandro Lopez | Faro Noticias

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