Holística | La respiración

Como una ironía de la vida José María Caracuel, continuando con su entrega de contenidos para nuestra sección Holística, nos habla de la respiración, en momentos en que esta pandemia del Coronavirus, afecta los pulmones de miles de personas, e impide el normal flujo de oxigeno a la sangre.

Este material nos sirve para ponerlo en práctica en nuestra cuarentena, pero también nos muestra la importancia de respetarla y proteger nuestro sistema respiratorio. No ya como una cuestión de mejorar nuestras vidas, si no de cuidarla y cuidar las de nuestros semejantes. A continuación la nota de José María.

La respiración

Los seguidores de la hipótesis de Gaia, proponen que el flujo y reflujo de las mareas son la respiración de la Tierra, todo respira y las personas que respiran mejor viven más y obtienen mayor provecho de la vida.

En el proceso de la respiración inhalamos aire con el que proporcionamos a nuestro cuerpo el oxígeno necesario para la vida, acto seguido exhalamos los compuestos gaseosos resultantes del metabolismo. Así, en cada ciclo respiratorio, vivificamos nuestro ser.

En el caso que hubiese cerca alguien fumando, notaríamos el olor del tabaco, pero si en el mismo sitio, la misma persona no estuviera fumando, no percibiríamos el humo pero igualmente en el aire que estamos inhalando habría parte de su exhalación. El mismo caso pasaría por la presencia de una planta con flores aromáticas o inodoras, inhalamos las emanaciones de la planta, y así es en general con todo lo que nos rodea.

Pensemos todo lo que podemos ingresar desde el Universo a nuestro interior mediante la respiración; recuerden que cuando hablamos de nuestro interior no nos referimos sólo al cuerpo físico sino a la totalidad del ser humano. Podemos tomar oxígeno vivificante, energía, salud, fuerza, valor.

Lo que queremos es presentar el simple y elemental proceso respiratorio como una interacción profunda con el Universo, un intercambio de materia y energía del microcosmos con el macrocosmos. Así podemos proponer que existe una relación entre el modo de respirar y nuestra salud, felicidad, dominio de uno mismo y clara visión.

Una forma correcta de respirar proporciona una buena circulación, y una buena circulación nos da vigor y una firme actitud hacia las necesidades de la vida diaria.

Las prácticas respiratorias son conocidas desde muchos miles de años en Oriente, en la cultura en el mundo occidental, se le ha dado mucha importancia, debido a que es un medio para obtener la corrección física. Los ocultistas, por su parte, han considerado siempre la respiración correcta como algo vitalmente importante y como un método por el que ciertos órganos internos pueden ser ejercitados.

Los ocultistas en todas las edades y en todas las tierras han enseñado a sus discípulos que existe en el aire una substancia de la que deriva la vida. En el Sánscrito esta fuerza se le llama “Prana”, que tiene el significado de Energía Absoluta, Fuerza Vital, la Esencia de la Vida, etc.

El Prana, es el principio de toda energía en el Universo, se encuentra en todas partes; todo lo penetra. Donde quiera que haya vida, hay Prana.

Existen muchos y variados ejercicios de respiración: armónica, evocativa, revitalizadora, inspiradora, etc.

Presentamos como ejemplo la práctica siguiente, por ser sencilla, breve y con resultados observables en el corto plazo.

Sentados en una silla cómodamente, descalzos, con la columna vertebral erecta y las manos sobre las rodillas.

Practicar cuatro respiraciones profundas inhalando y exhalando por la nariz, relajar el cuerpo, cuidando que no se doble la columna ni se agache la cabeza.

Continuar respirando suave y rítmicamente, sin esfuerzo, por la nariz, con la boca cerrada.

Con los ojos cerrados centramos la atención en la respiración, inspiración y exhalación, cómo ingresa el aire por la nariz, llena los pulmones y es exhalado.

Podemos ayudarnos pronunciando mentalmente algún sonido (mantra), por ejemplo cuando inhalamos evocamos el mantra JAM y cuando exhalamos SO, que están vinculados con estos procesos.

Cuando descubramos que estamos pensando en otra cosa, en ese instante debemos “tomar” el pensamiento y volverlo a instalar en el mantra, en el sitio silencioso de la mente en que se encontraba.

La conciencia profunda nos hablará con sonidos, imágenes, formas, colores, palabras o cualquier otra manifestación; no es necesario comprenderlos, estos conocimientos no están dirigidos al intelecto, lo importante es la manifestación de sus efectos.

Finalmente cerramos este espacio meditativo, permaneciendo en la posición y “retornando” a la cotidianidad lentamente.

Es ideal poder desarrollarlo durante veinte minutos y en principio dos veces por día.

Los efectos se evidencian muy rápidamente en días, y la práctica prolongada a través de los años ocasiona beneficios impensados.

Quien desarrolle el hábito de ejercitarse en las distintas prácticas respiratorias entrará gradualmente y con seguridad, a una vida plena, armoniosa, y de felicidad.

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