Argentina Quo Vadis

Por Horacio Rovelli |

El gobierno de Cambiemos empujo a cinco millones de argentinos a la pobreza (la mitad de los niños de nuestro país tienen carencias que dejan secuelas irreparables en su vida), destruyó eslabones de la cadena productiva e hizo que una parte importante de los trabajadores perciban salarios por debajo de la línea de subsistencia, trabajan y son pobres. Redujo fuertemente el poder adquisitivo de los haberes previsionales de manera tal que, no menos de la mitad los siete millones de jubilados y pensionados nacionales deben optar entre comprar la medicación o comer.

Paralelamente endeudó al país de sobremanera porque decidió financiar el déficit fiscal que es en pesos (a los proveedores, contratistas, trabajadores, jubilados y pensionados del Estado se les paga en pesos) con dólares que consiguieron colocando títulos de deuda y a corto plazo. Y cuando no pudieron hacer frente a los vencimientos nos ataron al FMI

Toda esta política benefició esencialmente a los grandes bancos; al sector energético y a la minería; y a los grandes productores, acopiadores y comercializadores de granos.

En 1974 había en el país más de 600 entidades financieras, la mayoría eran cooperativas y cajas de crédito que lo que hacían era utilizar el ahorro local (del barrio, del pueblo, de la ciudad) para prestárselo a los productores, comerciantes y para la construcción de viviendas de esa misma localidad en pesos. Actualmente hay 78 entidades pero solo 10 (diez) de ellas reciben el 85% o más de los depósitos, mientras que en 1974 el total de crédito al sector privado era el 35% del PIB, ahora es solo el 7,5%. Prefieren prestarle al BCRA en LEBAC (Letras del BCRA) y ahora LELIQ (Letras de liquidez del BCRA a siete días) con una tasa altísima y segura (paga el Estado) con lo que captan depósitos del público y sin ningún riesgo y ganando un spread o renta diferencial excepcional, le prestan al BCRA

La energía, basta ver como aumentaron en la gestión de Cambiemos, los precios de los combustibles y de la energía eléctrica para ver quiénes fueron los otros beneficiados del modelo macrista. Desde el 10 de diciembre de 2015 al 31 de octubre de 2019 el precio del petróleo y el gas se incrementó en un 368,3%; el de la energía eléctrica 794,1% y, los precios a nivel general 272,8%, por supuesto que menos crecieron los salarios, jubilaciones y pensiones. Cuando uno observa quiénes son los dueños de esas empresas, se encuentra con la firma Pluspetrol de Edith Rodríguez de Rey, la mujer más rica de la argentina; la anglo holandesa Shell (cuyo Ceo, Fernando Aranguren, fue ministro de energía de Macri); Axion (del grupo Bulgheroni); e YPF donde es importante la participación estatal. Y si nos referimos a la provisión de electricidad, observamos el peso del grupo Pampa Energía que es a sus vez propietario de Transener y Edenor, cuyos principales accionistas son Joseph Lewis y Marcelo Midlin, ambos ligados a Maurcio Macri; o las empresas vinculadas a Nicolás Caputo, el hermano del alma de Mauricio, que asociados a los españoles (Endesa) a los italianos (Enel) y a capitales chilenos, controla Edesur; y las empresas de Rogelio Pagano, dueño de Edesa, Eden, Edes, Edea y Edelap.

La minería, con saber que la Argentina exporta 62 toneladas de oro por año por unos 2.244 millones de dólares, que es el tercer producto más vendido del país, todos explotados por capitales extranjeros y que, las principales empresas son la canadiense Barrick Gold en Mina Veladero en San Juan, la norteamericana Newmont Goldcorp en Cerro Negro – Santa Cruz, la australiana E2 Metals Limited en Cerro Vanguardia también en Santa Cruz y, en Bajo la Alumbrera en Catamarca la firma Glencore de Inglaterra, que al Estado nacional le pagan 4 pesos por cada dólar exportado y a las provincias el 3% del valor de la boca de pozo, que gozan de estabilidad fiscal por la ley 24.196/1993 de inversiones minera vigente, que hace que por un período de 30 años no puede verse afectada en más la carga tributaria total determinada al momento de la presentación del estudio de factibilidad.

El “campo” como les gusta decirse, teniendo la tierra más fértil del planeta contribuyen con el impuesto inmobiliario rural solamente con el 0,4% del PIB. Y por dólar exportado son 4 pesos y, los productos agropecuarios y su manufactura representan el 67% de los 53.848 millones de dólares vendidos al exterior por nuestro país en los primeros 10 –diez –meses del año 2019. Y por supuesto tienen nombre y apellido, entre los grandes productores estan el Grupo Gobocopatel, el Grupo el Tejar, el Grupo Don Mario y como acopiadores y comercializadores ADM, Bunge Ceval, Cargill, Cofco, Louis Dreyfus y Glencore Agriculture Limited
Todos ellos gozan de una renta extraordinaria por su situación de predominio en sus respectivos mercados que son “cautivos” de su política y de sus designios, fijando las condiciones de producción, de comercialización y de precios y, pagan impuestos muy por debajo de su capacidad real y potencial.

Marco interno y externo
En esa situación lo obvio y razonable sería que se le grave con impuestos y que se le controlen sus precios, pero son sectores con poder real que se fortalecieron tras la dictadura de Videla-Martínez de Hoz y no están dispuestos a ceder un ápice de su posición de privilegio, a la vez que, por estar posicionados en sectores estratégicos como son el sistema financiero, minería y energía y, alimentos e ingresos por exportaciones, se torna muy difícil disciplinarlos para que cumplan con la normativa general.

Si a lo relatado le sumamos la presión del FMI para que se le pague la deuda que contrajo Macri, presión que no solo significa cobrar, sino básicamente imponer condiciones que se resumen en una disminución del haber de jubilados y pensionados (cuando el 60% de los que la perciben cobran cerca de la mínima que a diciembre de 2019 es de $ 14.068.- por mes) para que exista un mayor porcentaje del presupuesto para pagar los servicios de la deuda y, en la flexibilidad laboral que es el pretexto que tienen para reducir los salarios con el fin de mejorar las tasas de ganancias y con ellos vendría la inversión, cuando en verdad lo que hacen es reducir el mercado interno y condenarnos a una economía en recesión y más injusta.

Todo ello en un marco donde los EEUU vienen perdiendo la carrera tecnológica y comercial con China en primer lugar y en muchos nichos productivos y comerciales con Rusia y Alemania y, con ello, la primacía del dólar con respecto a las demás monedas.

Es por eso que el lunes 2 de diciembre de 2019 en forma arbitral e inconsulta el Presidente Donald Trump decidió subir los aranceles a las importaciones de acero y aluminio provenientes de Argentina y Brasil, aduciendo la devaluación que han realizado ambos países en el peso y el real respectivamente.
Fija un tope de 180.000 toneladas anuales, tanto para acero como para aluminio, juntas, las ventas de biodiésel, acero y aluminio -todas restringidas por Trump- representan más del 40% de las exportaciones argentinas a ese destino, que es el segundo socio comercial en el hemisferio después de Brasil.

Tampoco el actual gobierno de Brasil nos la hace fácil, tras devaluar el real al nivel más bajo desde su creación en 1994, un dólar vale 4,24 reales al 4 de diciembre de 2019, ofrece para que EEUU no le suba los aranceles, comprarle más trigo, disminuyendo lo que adquiere en la Argentina.

Finalmente la intromisión de los EEUU mediante la OEA en Bolivia y el respaldo a la administración de Pineda en Chile, a Iván Duque en Colombia y, a Martín Vizcarra en Perú frente a la protesta de la población, son ejemplo flagrantes de que el imperio no está dispuesto a soportar ningún modelo que trate de ser independiente de sus designios y que nos sigue considerando su patio trasero.

Tarea
Alberto Fernández era el segundo de Néstor Kirchner y vio y se formó en generar poder a través de medidas férreas que hizo que, con solo el 22% de los votos, con la presión de los grupos de poder y la supervisión del FMI -que es la quinta columna del imperio- en contra, lograra primero avanzar sobre la justicia menemista; segundo, continuó con la suspensión del pago de la deuda; y, tercero, congeló las tarifas y controló el tipo de cambio, dando aumentos de salarios, de jubilaciones y pensiones por decreto con lo que recreó el mercado interno y, la Argentina, como el ave Fénix, resurgió de las cenizas, se pusieron en marcha las máquinas paradas, se incrementó la compra de insumos y la contratación de trabajadores y crecimos a tasas chinas.

Ese circuito virtuoso debe reproducirse, con las limitaciones actuales, que básicamente son las mismas que Néstor Kirchner y su equipo enfrentaron en mayo de 2003.
Con claros objetivos que son el de crecer y generar puesto de trabajo, mejorar la situación de la población, redistribuir mejor el ingreso y todo basado en fortalecer el mercado interno, la Argentina se puso de pie.

Estamos en condiciones de repetir el proceso y volver a crecer, se necesita de una conducción inteligente y ordenada, como dijera Nicolás Maquiavelo en “El Príncipe” sobre el rey de España, Fernando el Católico: “Sus obras han sido todas grandes, y algunas extraordinarias. En los comienzos de su reinado tomó por asalto a Granada, punto de partida de sus conquistas. Hizo la guerra cuando estaba en paz con los vecinos, y, sabiendo que nadie se opondría, distrajo con ella la atención de los nobles de Castilla, que, pensando en esa guerra, no pensaban en cambios políticos, y por este medio adquirió autoridad y reputación sobre ellos y sin que ellos se diesen cuenta”.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*