Platón, en una interpretación libre de argentina 2019

Una alegoría es una ficción de significado simbólico, es decir que su relato significa una cosa diferente a la narración explícita. Una de las alegorías más célebres de la filosofía es la Alegoría de La Cavernas, escrita por Platón en el año 380 a.C.

La misma se trata de un diálogo entre Sócrates y su hermano Glaucón, en este diálogo, Sócrates invita a imaginar a Glaucón que hay un grupo de prisioneros encadenados desde su infancia detrás de un muro, dentro de una caverna. Allí, un fuego ilumina desde atrás del muro, y los prisioneros ven las sombras que se encuentran sobre este muro proyectadas por objetos manejados por personas que pasan por detrás. Los prisioneros creen que aquello que observan es el mundo real, sin darse cuenta que son solo las apariencias de las sombras de esos objetos.

Uno de los prisioneros consigue liberarse de sus cadenas y comienza a ascender. Este observa la luz del fuego detrás del muro, poco a poco se acostumbra a la luz del fuego y decide seguir avanzando. Después, sale al exterior en donde observa los objetos y las personas, finalmente observa las estrellas, la luna y el sol.

El hombre allí conoce el mundo verdadero, entonces regresa para compartir esto con los prisioneros en la caverna ya que siente que debe ayudarles a ver el mundo real. Sin embargo, los prisioneros piensan que el viaje lo ha perturbado y se niegan a acompañarlo. Sócrates afirma que estos prisioneros se aferran a la fantasía en la que viven y harían lo posible por no salir de ella, llegando a matar incluso a quien se atreviera a intentar liberarlos.

Con el mundo real y la percepción de las sombras del mismo, Platón refiere a los mundos de las Ideas en el primer caso y el mundo de las formas en el segundo. Con la presunción de dar muerte a quien quiera generar un cambio, éste refiere a la condena de muerte por la que pereció Sócrates.

En una interpretación libre, argentina y del 2019, podríamos describir nuestro mundo real de los últimos tiempos con situaciones como ser la mayor fuga de capitales de nuestra historia; endeudamiento por varias generaciones; duplicación del número de personas pobres en cuatro años; quiebre de miles de pequeñas y medianas empresas; duplicación del índice de desempleo; el hambre de miles y miles de conciudadanos; gatillo fácil; etc. etc. etc.

También hubo beneficiados: el mundo de las finanzas; las grandes corporaciones; los familiares y amigos del poder; los empresarios de las áreas de la energía; los terratenientes; la casta gobernante y no muchos más jugadores que estos.
Evidentemente estos sectores no representan el 40% del electorado.

Probablemente se llegue a esta cifra con un gran número de “prisioneros de la caverna platónica” actuales, que tomaron como realidad las “sombras proyectadas sobre el muro” por muchos medios de comunicación masivos, periodistas mercenarios del poder, centrales de espionaje, jueces corruptos y una dirigencia de un egocentrismo brutal sólo comparable a su incapacidad e insensibilidad. Estos “prisioneros contemporáneos” aspiran a pertenecer a la clase que los oprime, aferrados a la ilusión en la que viven y haciendo lo posible por no salir de ella.

Sin embargo, en argentina nace una nueva mayoría, quienes tomamos distancia de la alegoría de Platón, en lugar del fatalismo de la aceptación del engaño, apostamos a la derrota de la mentira por la verdad, del egoísmo por el altruismo, y exaltamos los logros de las asociaciones, cooperativas, agrupaciones, sindicatos, líderes de las luchas populares; y el trabajo cotidiano, ininterrumpido, anónimo, de compañeros de camino hacia un mundo mejor.

José María Caracuel, para la sección Holística de Faro Noticias

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