El Big Bang. ¿Fue necesario un Creador?

Por medio de mediciones astronómicas, puede conocerse exactamente la posición de los cuerpos celestes en cada momento (planetas, estrellas, satélites, etc.); sabemos en qué punto del cosmos están ahora, donde estaban hace 24 horas o hace años.
Estos datos nos muestran que las galaxias se van separando, el universo se está expandiendo, hoy ocupa más espacio que ayer, que hace mil años y que un millón de años.

Anaxágoras en el siglo V a.C. expresaba que “el cosmos empezó a girar en órbitas pequeñas, pero luego su movimiento se extendió a una región mayor y en el futuro se extenderá aun más.”

Como dijimos, el Universo se expande, está agrandándose a cada momento; si “pasamos la película hacia atrás” estaríamos viendo como se achica, una compresión, las galaxias se irían aproximando, hacia un universo cada vez más compacto.
Continuando hasta el origen vemos que hace unos veinte mil millones de años –20.000 .000 .000– toda la materia del universo estaba concentrada en un solo punto, todo el universo condensado en una partícula infinitesimal del tamaño de los átomos y tan pesada que podría pensarse de densidad prácticamente infinita.
Esta situación se conoce como singularidad, y en ella no valen las leyes físicas conocidas.

En una fracción de tiempo pequeñísima, infinitesimal ocurre la gran explosión de esta partícula, el Big Bang. Aparece la materia.

Uno de los pioneros de esta hipótesis fue el astrónomo belga George Henry Lemaître, quien desarrolla la teoría en su libro “La hipótesis del átomo primitivo”. La particularidad de Lemaître es que después de graduarse, y antes de publicar sus teorías se ordenó sacerdote en la Iglesia Católica. Llama la atención que un sacerdote católico y a su vez científico no encontró conflictos entre su teoría y la explicación bíblica del Génesis.

Cálculos de física cuántica muestran que antes del Big Bang, el universo ocupaba un espacio menor que la millonésima parte de 1 mm (en rigor 10-33 cm) con una densidad de miles de millones de toneladas por centímetro cúbico (en rigor 1088 toneladas por centímetro cúbico), estos valores inimaginables se denominan Distancia de Planck y Densidad de Planck, en homenaje al científico Max Planck, uno de los fundadores de la mecánica cuántica.

El tiempo en que aparece la materia, en el que ocurre el Big Bang, se llama Tiempo de Planck, y es inferior a la millonésima parte de un segundo (10-43 segundos).

¿Cuál era el escenario antes del tiempo de Planck?
Existen numerosos trabajos que exponen teorías al respecto y que generalmente consisten en desarrollos matemáticos como lo son las obras de Alfred Whitehead y Roger Penrose, entre otros.

Una pregunta razonable es si fue necesario Dios en este comienzo. Existe diversidad de ideas al respecto, de la mayor seriedad y fundamento; que se agrupan en cinco categorías.

La primera expone que no es necesario un creador, los universos desaparecen en noches cósmicas y se autogeneran de las mismas. Prescinde de un Creador, es una corriente Atea.

La segunda categoría, el Deísmo, expone la necesidad de un plan previo al Big Bang, unido a una voluntad de concretarlo. En el instante de la concreción finaliza el acto de creación y la acción del creador. La creación sigue su propio desarrollo. Dios creó el universo pero no interfiere con él.
Uno de sus principales representantes es Thomas Paine.

La siguiente teoría es el Teísmo, concuerda con la anterior en lo referente a la creación, pero sostiene que después de la misma, Dios sigue siendo el principio rector de los acontecimientos. Tenemos ejemplos en diversas religiones como judaísmo, cristianismo e islamismo entre otras.

El Panteísmo identifica a la creación con Dios. Dios está en todo y todo está en Dios, tanto la materia como la energía, sus interacciones y procesos. El principal referente es Baruch Spinoza.

El Panenteísmo coincide con el Panteísmo, pero añade el concepto que si bien el universo deviene de Dios y Dios lo contiene, éste es sólo una parte de Dios, Dios comprende tanto a este universo como a otros desconocidos por nosotros aún. Dios es mucho más que este universo.
Expuesta principalmente por Kart Krause.

Por último, los Agnósticos se desentienden de cualquiera de estas opciones, sostienen algo como que el tema es muy complejo y escapa del alcance de nuestra comprensión.

Cualquiera que sea la posición que nos parezca más razonable, coincidimos con el pensamiento del biólogo inglés John Burdon Sanderson Haldane

“La realidad no sólo es más fantástica de lo que pensamos, sino también mucho más fantástica que todo lo que podamos imaginar”.

José María Caracuel | Faro Noticias | Holística

José María Caracuel
Lic. En Ciencia Químicas (UBA), Fitoterapeuta, Terapeuta Floral y Psicòlogo Holìstica

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