Más papistas que el Papa: fuerzas de seguridad se cobran la vida de otro indefenso

Esta vez fue un hombre mayor que fue golpeado brutalmente por guardias de seguridad en un local de Coto. El delito habría sido llevarse una lata de tomate, una mermelada, aceite y queso. La responsabilidad del estado y el rol de los medios.

Se llamaba Vicente Ferrer, tenía 70 años y una hija en Alemania que debió viajar de urgencia por lo sucedido este viernes por la noche.

El hecho trascendió el día de ayer, se viralizó en redes sociales, la víctima sufriría algún grado de Alzheimer, y se suma al desgraciado suceso donde un miembro de la policía metropolitana mató con una patada en la boca del estómago a un hombre presuntamenete alcoholizado o drogado que no ofreció ningún tipo de resistencia. Es más, estaba en condiciones de ser reducido ya que se encontraba rodeado de policías

Según declaraciones de Nicolas Ramos, fotógrafo, que presenció el hecho y fue amenazado al sacar las fotos por los guardias de seguridad y un empleado del supermercado, el “hombre tomó cosas del supermercado, fue interceptado y golpeado brutalmente”. Asegura que el lleva siempre su cámara por los hechos de inseguridad que se suceden permanentemente en la zona, por lo general protagonizados por fuerzas de seguridad que se exceden en el cumplimiento de sus funciones. Es en la zona de San Telmo y esta vez le tocó ser testigo presencial de un sangriento y repudiable desenlace.

¿Que dirán ahora? ¿que este hombre no murió por los golpes si no por un paro cardíaco?, como reza el parte de autopsia. Hasta el momento se desconoce si la intención del hombre era llevarse los productos sin pagar o si en cambio, su actitud estuvo movida por el nivel de enfermedad que padece. De todas formas, que tres hombres de mediana edad, con aptitud física para desempeñar funciones en seguridad, recurran al golpear brutalmente a un hombre mayor, sea el motivo que sea, nos habla que acá hay otra cosa.

En relación al hecho en que tres policías de la Metropolitana, con la asistencia de un patrullero, no pudieron o no eligieron reducir a un hombre que presuntamente estaba armado con un cuchillo tramontina, la Ministra de Seguridad Patricia Bulrich dijo que el policía estaba cuidando a los ciudadanos. Los medios masivos se esforzaron en deslindar responsabilidad de los agentes del orden diciendo que el hombre no murió por la patada, murió por el golpe en la cabeza. En realidad se trató de una patada en la boca del estomago que produce un shock y pérdida del sentido que puede derivar en cualquier accidente y provocar la muerte.

Según un catedrático de la Universidad de Quilmes, experto en sociología del delito, todos estos hechos se producen a modo de contagio por un estado ausente en la prevención y que desde arriba hacia abajo hay una suerte de discurso que premia la violencia. Además del blindaje mediático y la justificación de los medios de comunicación masiva en estos casos, también hay un exaltamiento de los casos de justicia por mano propia, linchamientos e incendio de viviendas. Todo eso según el facultativo y docente va produciendo un combo impunitivo que desemboca en estos hechos de violencia.

El discurso de mano dura de Bulrich, que se va reproduciendo de arriba hacia abajo en los mandos de las distintas fuerzas de seguridad, produce el hecho que muchas veces, como en otros órdenes de la vida, hay gente que quiere ser “más papista que el papa” para congraciarse con sus superiores o adquirir prestigio entre sus pares. El problema es que acá estamos hablando de vidas y las máximas autoridades tienen que replantearse su doctrina y metodología.

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