Entre los jóvenes, la desocupación es un 50% superior en las mujeres

 

 

En el Día Internacional de la Mujer uno de los reclamos históricos que se repitió fue la igualdad de oportunidades laborales. Por primera vez, este año las centrales obreras nacionales apoyaron la jornada de paro.

 

La desigualdad de oportunidades laborales y la disparidad entre salarios ante el mismo trabajo es uno de los reclamos históricos de los movimientos feministas que este viernes se volvieron a escuchar en las calles de la ciudad en el marco de un nuevo paro con movilización por el Día Internacional de la Mujer, que, por primera vez, fue apoyado por las centrales obreras nacionales.

De acuerdo al último informe del mercado de trabajo difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) respecto a los datos del tercer trimestre de 2019, entre los jóvenes, la tasa de desocupación es casi un 50% superior en las mujeres (21,5%) que en los varones (14,5%).

En tanto, la tasa de actividad es menor en mujeres (49,1%) que en varones (69,5%), mientras la desocupación y la subocupación son mayores. La brecha entre varones y mujeres en la tasa de ocupación es mayor en hogares con menores de 6 años.

De acuerdo al INDEC, la desocupación afecta al 11,8% de la población marplatense. Sin embargo, dentro de ese grupo hay un sector en el que la problemática se profundiza: entre las mujeres menores de 30 años, el porcentaje de desempleo trepa hasta el 24,3%, doblando el general.

A nivel nacional, la brecha se profundiza. La desocupación entre las mujeres menores de 30 años triplica el índice general: 21,5% frente al 9%. En la misma franja etaria, el 14,5% de los hombres sufren el desempleo. Entre los mayores de esa edad, la falta de trabajo afecta al 7,1% de las mujeres y al 5,3% de los varones.

Cuando se dieron a conocer esas cifras, en diciembre pasado, Adriana Donzelli, referente de la CGT local y titular de SADOP, explicó en diálogo con El Marplatense que varios motivos confluyen para que el desempleo recaiga más sobre las mujeres. “Primero, tiene que ver con todas las cargas familiares y responsabilidades que recaen sobre las mujeres, que hace que, al momento de contratar, los empleadores elijan hombres. Eso se llama penalización de la maternidad. De alguna manera, la sociedad recarga sobre las mujeres determinadas responsabilidades y, a su vez, eso es un obstáculo a la hora de ingresar al mundo de trabajo”, detalló.

Por otro lado, señaló que esto crea un “círculo vicioso” que, ante la falta de igualdad de oportunidades, lleva a las mujeres a ocupar los trabajos en los que hay mayor informalidad. “Es una cadena y, al ser más difícil conseguir trabajo en ese segmento, también hay mayor vulneración de derechos y una mayor precarización. Muchas mujeres jóvenes tienen que aceptar trabajar en condiciones desfavorables porque no tienen opciones de empleos de calidad”, manifestó.

Por otro lado, el porcentaje de ocupados que completaron el nivel educativo superior es mayor en mujeres (30,3%) que en varones (17,3%), pero el acceso a puestos jerárquicos es menor (5,4% frente a 8%).

En el mismo sentido, el Centro de Desarrollo Económico de la Mujer (Cedem) informó que apenas el 4% de las empresas a nivel mundial tiene mujeres en su directorio y ellas ganan menos que ellos. En los altos cargos la brecha salarial puede estar en torno al 10% pero en los puestos de menor jerarquía la diferencia es aún mayor.

En la Argentina, el promedio es del 27% pero en el caso de los hombres y mujeres con tan solo el nivel secundario terminado, la diferencia salarial trepa hasta el 45%. Es decir que las diferencias se amplían cuando menor nivel de instrucción hay.

Para revertir esta brecha, Donzelli apuntó que se debe trabajar en varios frentes. “Habría que tomar varias políticas de inclusión laboral que apunten a un trato igualitario sobre las licencias de maternidad y paternidad. También hay que generar políticas de empleo en general. Por más que tengamos leyes de cupos, esto no se va a revertir si sigue habiendo informalidad, porque las mujeres son la primera variable de ajuste“, subrayó.

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