De locas y machirulos: la otra historia

EDITORIAL | Nuevamente la brecha, nuevamente la división. Una vez más desde la más alta esfera de poder institucional y con temas claves que hacen al interés y los intereses de la población. Para un gobierno que dijo venir a unir a los argentinos, esto constituye una estafa al electorado.

En lo que casi fue una cadena nacional, el presidente Mauricio Macri pidió a sectores del peronismo que “demuestren que no se dejan llevar por las locuras de Cristina Fernandez de Kirchner”. Esto en relación al tratamiento del “tarifazo” que debe dar la Cámara de Senadores. La ley ya fue aprobada en diputados por mayoría simple, propone retrotraer las tarifas a noviembre de 2017 y de ahí en más aumentar en la misma medida que aumenten los salarios. Si se aprueba se convertirá en ley y el gobierno ha insistido que de ser así la vetará.

La primer falacia o mentira en la que incurre el presidente es que la medida no la impulsa la ex presidenta, sino que es una propuesta del Frente Renovadar que conduce Sergio Massa y es pública y notoria la labor de Roberto Lavagna, ex secretario de economía de Eduardo Duhalde, en este proyecto. El presidente habla una vez más de unidad, sinceramiento, bien común y hace todo lo contrario. Miente en función de poner una vez más en escena a la ex presidenta porque esto es funcional a su estrategia política: demonizar y polarizar. Con un gobierno que ganó por una diferencia del 2% de los votos esto es contrario a los intereses de la democracia.

Pero el presidente va más allá en su doble discurso de decir una cosa y hacer otra. Dice que la ley es inconstitucional porque va en contra del presupuesto que los propios senadores votaron en diciembre de 2017. Esto también es inexacto, porque ese presupuesto esta viciado de toda nulidad. Se elaboró con un dolar a $19,30 y hoy vale 25,25; se proyectó un crecimiento del 3,5 y es posible que no haya crecimiento, en el mejor de los casos no alcanzaría los 2 puntos y por último, se proyectó una inflación del 8 al 12 por ciento cuando en realidad será del 30% aproximadamente. Ese presupuesto no sólo desnuda un error de diagnóstico, es irrelevante.

Ante esta situación no sólo es legítimo y constitucional que los legisladores actúen, es una obligación que quienes fueron elegidos para regir los destinos del país actúen ante la emergencia que vive la gran mayoría de la población en relación al costo de los servicios públicos, algunos de ellos declarados derechos humanos básicos.

Cristina Fernandez de Kirchner, fiel a su estilo, respondió con un tuit que incorpora un silogismo, oportuno a la hora de encontrar adhesión en la franja social que mayormente la apoya pero que no va al fondo de la cuestión, que es que Macri desvía los ejes de la discusión y subestima al conjunto del peronismo. A ese mismo peronismo al que le habla de unidad. A ese mismo peronismo que le brindó una mano y le permitió con grandes costos, aprobar leyes muy necesarias para su plan de gobierno. Ese peronismo, ya le demostró en reiteradas oportunidades, que no se deja llevar por la conducción política de la ex mandataria.

Lo cierto es que nuevamente esta pelea mediática, al mejor estilo Madison Square Garden, Macri vs Cristina, no le hace bien al país. Mucho menos en los términos que se desarrolla. La expresidenta había optado por un segundo plano, ante la agresión de Mauricio Macri sale al escenario y desperdicia una hermosa oportunidad de poner blanco sobre negro. Demuestra un rápido reflejo mediático pero no voluntad de crear consensos más allá de sus propios seguidores. De esta manera es funcional a los intereses de la política ficción, esa que genera el gobierno a través de los medios de comunicación con la polarización como eje, y que tanto mal hace al inconsciente colectivo de los argentinos.

Machirulo es una frase oportuna, decir que Macri es machista “garpa” políticamente, pero ese no es el meollo de la cosa. Otra sería la historia si Cristina Fernandez de Kirchner asumiera la defensa del conjunto del peronismo, le pidiera al señor presidente que no subestime a sus compañeros, que hay gente que piensa en su partido, y dijera que el ataque sobre su persona es un tiro por elevación para perpetuar el dominio de unos pocos sobre los intereses de la gran mayoría de la población.

Lo del presidente es incalificable, una vez más, “a Dios rogando y con el maso dando”.

Alejandro Lopez – Faro Noticias

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