Grieta Feminista: Los peligros de lanzar la discusión del aborto “a lo Macri”

La Sociedad argentina está inmersa en una discusión que atravieza lo cultural, lo social, lo religioso y lo político como ningún otro tema.

A pocas horas de publicada nuestra edición digital del día 9 de marzo, la nota de irrupción en escena de un grupo de adolescentes y jóvenes de San Clemente del Tuyú nucleadas en “Fuego Feminista”, encabeza la tendencia de hitos (visitas – lecturas). En un par de horas, en las primeras de la mañana (ver infografía), había alcanzado 560 lectores lo que despertó y motivó múltiples comentarios en el enlace publicado en nuestro muro de facebook (ver www.facebook/elfaro.sanclemente).

Los comentarios demuestran una profunda y respetuosa grieta, las posiciones son entendibles desde ambos lados. Una discusión que si no desaparecen estructuras culturales muy arraigadas, será imposible de saldar. La palabra Aborto es muy fuerte, trae una connotación tan grande, que es necesario entender que estamos ante la madre de todos los debates, para ello es condición indispensable escuchar al otro. Y los primeros comentarios responden a eso, por suerte.

El gobierno ha contribuido nuevamente a la división de la sociedad con la forma en que instaló el debate: Un anuncio mediático donde la sociedad es convidada de piedra, sin promover ámbitos de discusión de abajo hacia arriba donde se garantice la participación de la gente. Es en estos ámbitos horizontales donde la gente puede escuchar al otro o adoptar otro punto de vista. Hubo experiencias exitosas de asambleas locales y regionales con motivo de la leyes federales de educación y de medios audiovisuales, más allá del éxito o no de su gestión o implementación.

En el peor de los casos las experiencias de participación comunitaria sirven para que la gente visualice que el que piensa distinto no es su enemigo, es otro vecino, cosa que la instalación mediática del tema, si promueve.

Desde su frescura de jóvenes y adolescentes, en la nota las chicas piden esto: poder hablar, ser escuchadas, manifestarse; y le agregan un condimento: nos dicen que muchas y muchos aquí y ahora, están sufriendo. Entonces el cambio de paradigmas no puede esperar.

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